jueves, 5 de septiembre de 2019

El símbolo matemático mas importante de la historia.

Calcular no es comprender. Se necesita una capacidad de abstracción muy compleja para llegar al concepto de número y su relación simbólica con la realidad.
En nuestro ejemplo: 5 dedos = 5 cosas = 5 monedas = 5.
 Aprender a comparar fue anterior a saber contar. Hasta encontrar esa abstracción que llamamos número hubo muescas en huesos, en madera o en piedras. Antes de eso incluso, fue la flecha que unía el alimento esquivo con el estómago hambriento.
Pensemos ahora en un símbolo conocido y familiar que aparece en casi todas las fórmulas matemáticas. Incluido, por supuesto, en los teclados reales o virtuales de nuestros móviles y ordenadores. No es exclusivo de las matemáticas y su significado profundo da pie a todo el campo filosófico de la Ontología. Quizá sea el signo que mejor creemos conocer y también por ello el que menos entendemos. Nos muestra la relación entre significante y significado, entre el objeto real y su representación simbólica estudiado en la Semiótica de la que deriva la lingüística y nos permite tender un puente entre ciencias y letras.
 Su significado tiene su correspondencia en una palabra que usamos hasta la saciedad: estamos hablando del signo igual. La igualdad pertenece a la familia de relaciones simbólicas que nos permiten ordenar nuestra representación de la realidad: igual, mayor, menor, antes, después... Nos ayuda a movernos entre las escalas y a encontrar una medida de lo que somos y hacemos, en el espacio y en el tiempo.
Detrás de los símbolos matemáticos también hay palabras, biografías, historias, leyendas y también, según quienes indagan en su significado, un profundo sentido de la belleza.
Nunca entendí muy bien la necesidad de separar entre ciencias y letras. Me decidí a aprender Física porque me parecía lo mas parecido a estudiar Filosofía, sobre todo cuando supe que había nuevas respuestas a algo, que no por cotidiano resulta menos misterioso: la naturaleza del tiempo. La ciencia tomaba el testigo que antes estuvo en manos de la religión o la filosofía: la búsqueda de la verdad.
Las pruebas que confirman la Teoría de la Relatividad ya están en nuestra vida cotidiana, por ejemplo en el sistema GPS que dice a nuestros teléfonos móviles en qué lugar del mundo estamos. Que el tiempo pueda transcurrir a diferentes velocidades o incluso pueda detenerse, tiene implicaciones filosóficas profundas.
Pero no vamos a descifrar los entresijos de la Relatividad General. Vamos a limitarnos a un solo símbolo, el que relaciona las dos partes de esa ecuación y vamos a construir una hipótesis que interpreta el signo de igualdad como una equivalencia de conceptos. Estamos sugiriendo es que una misma formulación matemática puede tener diferentes interpretaciones físicas. La idea es que podamos hacernos una idea de cómo funciona la ciencia, uno de cuyos principios básicos es que todo debe estar sometido a revisión y cuestionamiento constante.
De todos los símbolos que aparecen en la fórmula intentaremos descifrar el que en principio conocemos muy bien, el símbolo =
El método científico tiene sus limitaciones y asistimos a la paradoja de que todo nuestro conocimiento no nos basta para evitar el colapso hacia el que nos aboca el poder que este conocimiento nos ha otorgado. Sabemos qué hay que hacer para evitarlo. Pero simplemente no lo hacemos. Los oídos sordos están en la política, la economía, la religión y en la sociedad en general. Aquí haremos un ejercicio de ignorancia inconformista, quizá solo para concluir que la ignorancia del no querer saber y la ceguera del no querer ver es la que con mas empeño debemos evitar.

8 comentarios:

  1. Pero un conocimiento siempre lleva a otro conocimiento, y a la suma de todos ellos, y a una identificación entre unos y otros conocimientos que ha permitido a la Humanidad progresar en la historia, ¿no? La cuestión estriba en que el conocimiento no es directamente acción en muchos casos, sobre todo cuando se ha llegado a una acumulación de desaguisados. No es el conocimiento lo que falla, sino la capacidad activa de los poderes y de las sociedades, atrapados por los miedos a que se detenga un statu quo que de cualquiera de las dos maneras -manteniéndolo o alterándolo- va a generar una crisis superior.

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    1. Tienes razón. No es el conocimiento lo que falla ni lo que falta. Pero el mundo físico solo cambia mediante la acción. Nos importa poco no sobrevivir como especie o civilización, solo aspiramos a sobrevivir como individuos a pesar de que estamos programados para morir. No conocemos ningún antecedente de civilización en este planeta que haya avanzado hasta el nivel de conocimiento de la nuestra, pero fallamos en algo tan elemental como garantizar nuestra propia supervivencia como especie.

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  2. Amazing post with lots of informative and useful and amazing content. Well written and done!! Thanks for sharing keep posting.

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  3. Creo que el eterno conflicto "ciencias-letras" es algo educacional, patriarcal incluso. Tener la suerte de que un buen profe te haga ver la belleza de los números o de las letras o de ambas en perfecta armonía es casi más necesario que tener una mente más dispuesta para lo uno o para lo otro.
    En definitiva enseñar a pensar, que puede ser la clave de todo. Algo que parece sencillo, pero que no lo es y menos en los tiempos que corren donde eso de pensar asusta bastante, para eso están los aparatos móviles, para atrofiar los cerebros al máximo en la mayoría de los casos...

    En fin, serías un estupendo profe de física, me consta.
    Besos

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    1. No resulta descabellado decir que la supervivencia de nuestra sociedad depende de armonizar esta artificiosa separación entre ciencias y letras. Asistimos a la paradoja de disponer de tecnologías extremadamente sofisticadas con un analfabetismo científico demasiado extendido. También a la inversa, "frikis" de la tecnología y la ciencia ficción incapaces de reconocer su propio pensamiento mágico. Para agravar la situación, nadamos en la endogamia ideológica de un modelo económico incapaz de gestionar y reconocer los límites que nos impone la realidad biofísica.

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  4. A mi juicio estamos en un momento en que la mayoría ha perdido la capacidad de pensar. No obstante confío en la capacidad crítica del ser humano, sé que no soy la única, aunque sentimos que son una mayoria los que sólo piensan en el dinero. Y apesar del poder de entes como el sector financiero y las multinacionales.

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    1. Hay otro dilema importante. Quienes piensan y tienen gran capacidad de hacerlo, no se ocupan esas cuestiones o solo lo hacen a través del filtro del modelo económico.

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