
Hacía tiempo que Gaia no se las había visto, con fiebres altas, vómitos, diarreas y aquella insufrible mucosidad. José sin embargo no tenía problemas con el diagnostico: era una simple gripe. No revestía mayor gravedad y aunque muy molesta, era algo normal.
Gaia sin embargo veía la cuestión de otra manera. La vida estaba resultando mucho mas asquerosa de lo que había previsto en un principio. Debía enfrentarse al hecho de que, lo que a simple vista parecían pies, manos y cara -además de los órganos internos que permanecían escondidos para no resultar desagradables- eran en realidad una cohorte infinita de bichejos a los que José llamaba células, aunque muy bien organizados, eso sí. Pero después de haber pasado unos cuantos días sumida en un desbarajuste total de mucosas y líquidos pestilentes, la bonita metáfora de José "nosotros somos lo invisible, nosotros somos el Acuerdo" se venía abajo por momentos, porque a ver, quien dirigía aquellos desatinos de descomposición. Quién puñetas estaba al mando, porque estaba muy claro que desde luego no era ella. Así que apenas se hubo recuperado, preguntó a José por la causa de todos sus males.
José se armó de paciencia, Gaia no era de las que se contentan con cualquier respuesta. Vale, si, la gripe ¿y eso que és?. ¿Un virus?. ¡Ah, si! Muchísimo mas pequeño que una célula, se le mete dentro y la vuelve loca. Suspiro. ¿Donde habrá estudiado medicina este hombre?. ¿Y las diarreas?. La flora o la fauna bacteriana intestinal que se desajusta. ¿Como? ¿y estos de donde salen?.
José se esforzaba en realizar un esbozo del complejo sistema biológico que era un ser humano en palabras que Gaia pudiera entender. Sin embargo parecía que a ella le resultaba mas difícil aceptarlo que entenderlo. Así que pasó a la estadísticas, resulta que el número de bacterias (bichos de fuera según Gaia) multiplica por diez el número de nuestras propias células y eso en litros supone... ¡vale, los detalles escabrosos otro día que esté con mejor cuerpo! ¡Así que estamos en inferioridad numérica! Bien, eso explica todo lo que ha pasado. Pero lo que no explica es porqué todo funcionaba bien hasta hacía pocos días y por qué, y según José, todo está volviendo a la normalidad.
Después de varios intentos parece que a Gaia le habían quedado algunas cosas claras: El conjunto de células del cuerpo humano se han organizado formando un gran Acuerdo. Hay gente que lo llama alma o espíritu, pero no está muy claro que ese Acuerdo pueda sobrevivir sin los seres vivos que lo forman, así que un poco de instinto de supervivencia resulta conveniente. También hemos de convivir con una innumerable cantidad de microorganismos que viven en simbiosis con el nuestro. A Gaia esta palabra le había gustado mucho, sobre todo porque se parecía a llevarse bien y no dar dolor de tripa. De todas formas, parece ser que todo depende de una delicada palabra: el equilibrio.