miércoles, 29 de junio de 2011

Gaia y el fin del darwinismo social

La selección natural nos dice que las especies evolucionan adaptándose al medio. Pero el nido de una golondrina supera varias veces su peso. Una hormiga puede desplazar una masa muy superior a la propia. Para producir un kilo de carne bobina se necesitan, como mínimo, 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua y la energía equivalente a 8'3 litros de gasolina. Una persona puede metabolizar al cabo de su vida una cantidad de alimentos, agua y aire 1000 veces superior a su propio peso. Esto, sin tener en cuenta construcción de vivienda, transporte... en otras palabras, acondicionamiento del medio para mantener unas condiciones adecuadas para la vida. ¿Como podemos afirmar entonces que son los seres vivos quienes se adaptan al medio y no quienes adaptan el medio para obtener unas condiciones óptimas para la vida?

En realidad, lo que llamamos medio natural, es un sistema estacionario interactivo. De hecho, para que pueda darse el gradualismo en la evolución de las especies, los ecosistemas deben permanecer sin cambios importantes durante largos periodos de tiempo. Así, las poblaciones de las diversas especies que conforman un ecosistema estable se mantienen constantes con pequeñas variaciones.
La importancia de esta perspectiva radica en que nos sitúa en un escenario de coevolución y de simbiosis. Eso no significa que no exista la competencia por los recursos vitales, sino que esta está supeditada y en cierto modo dirigida al cumplimiento de una premisa básica: la estabilidad del ecosistema. Es una cuestión de lógica palmaria. La vida es un proceso profundamente dependiente de otras vidas. La competencia por los recursos a escala individual sirve para evitar su agotamiento a escala global.

La teoría Gaia barre así, de un plumazo, el darwinismo social y nos sitúa en el escenario de un mundo simbiótico. Se nos podría decir que los individuos compiten (y también colaboran) para transmitir sus genes y nada más, pero para poder hacerlo necesitan que se cumpla una condición previa: la sostenibilidad y disponibilidad de los recursos necesarios para la vida.
¿Cómo calificar entonces a nuestro modelo económico y a los secuaces del expolio planetario? ¿Los mas fuertes, los mas aptos...?

No, solo los parásitos que corroen el futuro y la vida.

lunes, 20 de junio de 2011

Pido una disculpa

Cuando algunos medios de comunicación manipulan lo acaecido en las manifestaciones de los indignados hasta el punto de usar las imágenes de los disturbios en Grecia para acusar al movimiento ciudadano de violento, o cuando los acampados denuncian la infiltración de grupos que intentan provocarla, cuando la razón es para quien la compra y la verdad para quien la busca. Cuando la democracia es una campaña de marketing, puede que alguien piense que hacer una rectificación para dar un mejor contexto a una foto pueda parecer una estrategia poco afortunada.
Sin embargo, la estrategia que se sigue en este blog es buscar y acercar la verdad sin tener siquiera la pretensión de alcanzarla.
En anteriores post se ha publicado la foto de la carga de los Mossos d'Esquadra contra un indigente durante el desalojo de indignados de la Plaza Cataluña. Aunque la imagen no está manipulada, parece que otra foto realizada desde un ángulo diferente nos da una perspectiva menos dramática de la situación.
No deberíamos ser víctimas o vehículos de ninguna manipulación, y aunque esa piedra pueda hacer pared, no creo que al final haya mucha diferencia si construimos otra pared que sustituya a la existente, usando los mismos materiales.

martes, 14 de junio de 2011

Peor que la injusticia


Vuelvo a esta foto porque es un símbolo de lo que está ocurriendo en todo el mundo.
Los policías que apalean al indigente durante la carga contra el movimiento de la #spanishrevolution en Barcelona, no han sido apartados de sus funciones: la actuación ha sido defendida a ultranza por su responsable político. De forma parecida a como hemos salvado y pagado la quiebra del sistema financiero.
En una sola foto tenemos resumido el principio neoliberal: "privatizar ganancias y socializar las pérdidas", en una imagen sin eufemismos y sin maquillaje mediático. También nos permite entender en una simple mirada lo que significa socializar las responsabilidades. Un principio que fácilmente nos aboca a la xenofobia, a la corrupción y a una búsqueda de chivos expiatorios entre los mas afectados por la quiebra del sistema.
No queremos ser los apaleados por el fracaso del sistema, pero tampoco queremos convertirnos en matones y dar un espectáculo fraticida a los césares que nos han proporcionado este circo sin pan. Podemos elegir la indignación.


Peor que la injusticia
Lo peor de la injusticia, con ser lo mas doloroso, no es el daño moral, sino que en la confusión entre víctima y victimario acabamos premiando a quien se encargará de proseguir con sus crímenes, aumentando el reguero de víctimas que queda tras sus actos. No permite solucionar ningún problema, sino agravarlo hasta lo intolerable.
El estallido de la burbuja financiera y la protección a ultranza de los culpables, está produciendo en todo el planeta un negro abismo de desigualdad e injusticia, pero a su vez está ocultando una enfermedad muy grave, un hecho objetivo al que no podemos sustraernos.
La llegada del crash del petróleo trae consigo una reacción en cadena que va hundiendo las economías de los países comenzando por las más débiles. Responder con un plan que actúe sobre las causas y no sobre los efectos, exige un cambio de paradigma en la economía mundial para adaptarla al decrecimiento económico. Pero necesita de un tiempo de adaptación del que no disponemos.
Peor que la injusticia, son sus consecuencias: necesitamos de la solidaridad para salvar este barco. Necesitamos parar a los que se empeñan en desmantelarlo para construir su propio bote salvavidas.

sábado, 11 de junio de 2011

El imperio de la ley y el ocaso de la justicia

Los juicios de Nuremberg sirvieron para demostrar a muchos ingenuos que la Ley y la Justicia son cosas muy diferentes y a menudo contrapuestas.
Porque a veces pensamos que nuestra sociedad se rige por unos principios éticos universales. Pero no es así. Nos regimos por la Ley. Nadie es culpable de nada solamente por haber trabajado en Auschwitz. Ocho mil personas trabajaron en Auschwitz, diecinueve fueron condenadas y solo seis acusadas de asesinato. Porque para que podamos hablar de asesinato, hay que demostrar que hubo intención. Es la Ley.
La Ley nunca se pregunta ¿estuvo mal? sino ¿fue legal? y eso, no partiendo de las actuales leyes, sino de las leyes de cada época.

Muy pocos seres humanos en este mundo, han visto satisfecha su sed de justicia. Pero todos conocemos el yugo de la ley. Pocos sistemas económicos son tan desvergonzadamente injustos como nuestro actual modelo neoliberal, su lema: "privatizar ganancias y socializar las pérdidas". Del egoísmo como motor de la economía, pasamos a la Ley como medio para garantizar la impunidad y la injusticia.

Se podría decir que cuanto mas oímos hablar a nuestros gobernantes de la Ley y menos de la Justicia, mas cerca estamos de un estado totalitario.

Porque cuando no tenemos Justicia, solo queda la Ley, cínica, soberbia y mercenaria.

Firmado: Anonymous

jueves, 9 de junio de 2011

El sistema se ha colgado pero ¿dónde?


Ante todo hagamos una reflexión ¿por qué cuando se habla del sistema surge tanto nerviosismo, tanta inquietud? El sistema parece algo mas abstracto que el gobierno, la democracia o las leyes. Podría parecer en un principio que cualquier enfrentamiento con el sistema es una batalla perdida contra un fantasma.
Pero es precisamente en un análisis sistémico donde quedan en evidencia todas las estafas y errores de nuestro modelo económico globalizado.
Nuestro planeta es un sistema cerrado, intercambia energía con el espacio exterior pero la gravedad impide el intercambio de materia. Exceptuando por supuesto, la caida de algún meteorito o el despegue de algún cohete espacial, algo insignificante. Algunos piensan que dar varias vueltas al planeta lo hace mas grande, que dar muchísimas lo hace infinito. Sin ánimo de ofender, me temo que esto es rotundamente falso.
¿A qué vienen semejantes obviedades?
Porque igual que cuando penetramos en un bosque dejamos de ver el bosque, cuando nos encontramos inmersos en el sistema, dejamos de ver el sistema. No está localizado en ninguna parte concreta y a la vez está en todas. Supongo que tiene cierto parecido con el concepto de Dios. No podemos verlo, está en todas partes, incluido en nosotros mismos y estamos sujetos a sus leyes. Perder la perspectiva sistémica puede llevarnos por tanto a una distorsión completa de la relación causa y efecto. Pero ¿dónde está el truco en esa carambola según la cual la mayoría debe responsabilizarse de las decisiones de una minoría interesada?. Esa distorsión que presenta a las víctimas como culpables y las injusticias como males innecesarios e inevitables.
Es hora de llamar a las puertas del sistema de sistemas, Gaia.

Nuestro sistema ha mostrado la fatídica pantalla azul, el sistema se ha colgado, pero ¿dónde?. ¿Estamos ante un error fatal y hay que reiniciar? ¿Qué es lo que hay que corregir? ¿Viene nuestro sistema con un error de diseño y es inevitable conseguir uno nuevo cuanto antes? ¿Es posible la reparación sin apagarlo? ¿Podemos aceptar sin mas las sospechosas artimañas de los grupos de poder económico? Y aún nos que la pregunta mas inquietante ¿qué futuro nos depara nuestro sistema?

Firmado: Anonymous

miércoles, 1 de junio de 2011

Jauría: Cuando los mercados invierten en fascismo.

Antes y después.
Las fuerzas de seguridad bien entrenadas, bien pertrechadas, bien alimentadas y bien pagadas. No haya recortes presupuestarios para los defensores de las libertades, de la paz ciudadana y del orden social (que quede claro lo que a cada cual corresponde). La mano derecha de la democracia. Podemos despedir a nuestros médicos, sisar el sueldo a quienes se ocupan de la educación de nuestros hijos, pero ¡cómo prescindir de nuestros funcionarios mas ejemplares!, aquellos que con su conducta marcan la pauta que deben seguir los inspirados de un nuevo régimen.
Tan encomiable diligencia, fruición en el desempeño de funciones, no ha podido ser colmada para todos nuestros valerosos y aguerridos defensores del orden. Algunos han llevado su frustración a la red donde han expresado textualmente que después de ver a sus compañeros Mossos d'Esquadra "hincharse a pegar palos durante seis horas" no han podido disfrutar de semejante recreo. Pero no piensen ustedes que nuestros guardianes carecen de sensibilidad, análisis mucho mas eruditos centran las críticas a nuestros indignados, en su deplorable estilo de jóvenes "perroflautas" y de estética "okupa" o mendigos posmodernos, convirtiendo así, la carga policial en un nuevo movimiento artístico.

Los afectados por la actual crisis económica empiezan a ser conscientes de que jamas serán tenidos en cuenta por los mercados, a no ser que dispongan de una acertada campaña de imagen, dado el actual auge del eufemismo.
Puesto que el hambre ha sido sustituida por la seguridad alimentaria en grado de insatisfacción aguda, ilustramos este post con un siempre sugestivo contraluz de tales situaciones.

Pero para los amantes de la iconografía religiosa y el arte sacro, mejor ilustrar el efecto del hambre sobre los mas afectados, los niños. Con una imagen de la Madonna que represente a los mil millones de seres humanos cuya vida permanece amenazada por los eufemismos.


Firmado: Anonymous


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