Si hay algo de lo que presume la agricultura industrial es de sus espectaculares rendimientos. Producción por superficie y producción por hora trabajada. Pero ¿y los rendimientos por energía invertida? ¿Nunca ha oído hablar de ellos? No se extrañe. Si tuviéramos que recuperar los rendimientos de la era preindustrial deberíamos multiplicar por cuatrocientos los actuales rendimientos por caloría invertida. Y créame, la energía fósil, además de ser un factor limitante en la agricultura actual también es un recurso limitado. Además, debemos sustituir los insumos procedentes de los combustibles fósiles por otros de origen biológico si queremos sobrevivir a la era post petróleo. ¿Cómo hemos llegado a este atolladero? Y lo que es peor ¿por qué no estamos haciendo nada para salir de él?
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Realizado a partir de http://www.crisisenergetica.org/staticpages/pdf-rtf/Agricultura_poblacion_energia.zip |
EL MILAGRO DE LA REVOLUCIÓN VERDE
En primer lugar, el nombre de revolución verde es un eufemismo de lo que debería haberse llamado revolución negra, por el color del petróleo del que depende para implantarse. El milagro de la revolución verde consiste en decirnos que quienes la controlan y promocionan, entidades sin ánimo de lucro como la Fundación Rockefeller, han burlado las leyes de la Naturaleza, su propia constitución, y han conseguido que la humanidad se alimente usando diez veces mas energía que la que proporcionan los propios alimentos. No ha sido sin embargo la magía de la tecnología, sino un ingente derroche de combustibles fósiles a precio de risa y que comienza a declinar, lo que ha permitido este truco macabro que ahora amenaza a toda la población mundial. Los transgénicos se nos venden como el perpetuum mobile de la agricultura, la victoria de la ciencia sobre las leyes de la termodinámica, las leyes fundamentales de la Física por excelencia.
Pero al parecer no debemos temer a los transgénicos, ni preocuparnos por el futuro de la comida. La familia Rockefeller vela por nuestra seguridad alimentaria y por la de todos los pobres del mundo, el petróleo es la base de su vasto imperio empresarial y también de la actual agricultura industrial. También podríamos decir que la humanidad tiene su sistema alimentario cautivo de las transnacionales, pero no suena tan bien, además, si falta comida seguro que pueden continuar el negocio vendiendo armas.
FANÁTICOS ANTICIENTÍFICOS
El problema para muchas familias en España y en todo el mundo no es si comer o no comer transgénicos, sino cómo conseguir comer. Seguiremos sacrificando chivos expiatorios, ante un colapso alimentario mas que predecible y mientras tanto, la revolución verde proclama que agricultura no hay mas que una y solo Monsanto salva.