martes, 21 de junio de 2016

Mas allá de la izquierda y la derecha: política en la tercera dimensión (I)




Hacer divulgación sobre las consecuencias de haber atravesado el pico del petróleo es como, tras el choque con el iceberg, avisar a los pasajeros del Titanic de lo que se les viene encima en términos del Principio de Arquímedes.
Nadie da las gracias por una mala noticia. Pero lo cierto es que las decisiones y todo lo que se haga para salvar el barco, es una pérdida de tiempo y recursos. Lo prioritario entonces es salvar a un pasaje, que se enfrenta al ingeniero con las octavillas de la propaganda que dice que el barco es insumergible. Pero se han superado los cuatro compartimentos estancos. El barco está hecho de hierro, puede hundirse y se hundirá. Es una certeza matemática.

La izquierda y la derecha política nacieron en la votación de la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa  para dirimir si se mantenía el poder absoluto del rey sobre el nuevo parlamento o Asamblea Legislativa. Los que estuvieron a favor del absolutismo se situaron a la derecha del presidente de la asamblea. A la izquierda se situaron los que opinaban que el poder debía asumir responsabilidad sobre sus actos y decisiones. Al incontestable poder de Dios y el rey, se sumaba ahora la voluntad de los pueblos para dictar las nuevas leyes. Pero no se consideró ni por asomo que pudiera haber otra fuente de poder que perteneciera a la Naturaleza: la energía y con ella las leyes inamovibles de la Termodinámica, de los límites y de las consecuencias. De una energía, que en última instancia, es la única fuente física de poder.

Han pasado mas de tres siglos y es ahora, al borde del precipicio, cuando la mano invisible del mercado queda cercenada por las manifestaciones difusas del descenso energético.
Han cambiado mucho las cosas y en los países "ricos" llamamos izquierda a un capitalismo con cargo de conciencia. Un capitalismo que no va mas allá de políticas keynesianas y una globalización donde hay una línea que separa Norte y Sur.

Todos imaginabamos un naufragio debido a un cataclismo de película, que nuestra civilización se hundía entre trompetas y jinetes mitológicos, por el impacto de algún meteorito que hiciera los honores. Es demasiado vergonzoso admitir que tan solo nos hemos quedado sin combustible en mitad de la travesía. Demasiado estúpido.
Pero mientras la derecha reza y la izquierda piensa, si seguimos el principio según el cual "la política es una continuación de la guerra por otros medios" nos veremos abocados a un enfrentamiento fraticida y suicida. Solo porque el capitán, ante la escasez de botes salvavidas, ha decidido repartir pistolas.
Nuestro Titanic tiene ya poco recorrido hacia la izquierda o hacia la derecha, hacia adelante o hacia atrás. El movimiento que mas debe importarnos es el que está realizando hacia abajo, en su hundimiento. En ese naufragio, la corrupción, los delitos fiscales y el crimen económico en general, abren boquetes en el casco y secuestran botes y chalecos salvavidas, mientras los medios de comunicación hacen las veces de orquesta descerebrada.

 Quizá lo mas preocupante no sea tanto lo que diferencia a la izquierda y la derecha, sino aquello que las une: la misma percepción mítica del sometimiento de las leyes de la Naturaleza a las leyes económicas humanas, por encima de toda evidencia.
Lanzados entonces como estamos, a un decrecimiento irrevocable y descontrolado, la derecha está dispuesta a realizar cualquier sacrificio en carne ajena para mantener los privilegios de unos pocos, mientras la izquierda aún sigue atrapada en el mito del crecimiento infinito, mientras los recursos del planeta, el común global de todos los seres humanos presentes y futuros, se van agotando.
 

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Lo suscribo. Y muy buena la imagen que has escogido.

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    2. Gracias a ambos por vuestra opinión.

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  2. Tan estupendo como acostumbras.
    La sociedad se ha acomodado y confiado por haber sido adiestrada para ello por conveniencias diversas. Ahora parece que toca la contrapartida por los mismos motivos. No corren tiempos de cobardes!

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    1. Así es, no corren tiempos para cobardes,y sin embargo, llevan las riendas.

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  3. Me ha parecido una magnífica reflexión política, pero deja un sabor agridulce, puesto que hay una exposición de los hechos, y no una aportación personal de soluciones, por ejemplo, de qué podemos hacer para que el barco no naufrague, a no ser que el naufragio sea irreversible... Esa imagen elegida me gusta, la tengo perenne ( como hojas de encina) en la sidebar de mi blog desde que éste comenzara su andadura allá por 2007, ya ha llovido desde entonces y aún así siempre encuentro algo que decir. Tal vez redundante, pero ahí seguimos... Besos

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    1. Creo que a estas alturas la palabra "solución" sería demasiado demasiado pretenciosa. Pero siempre habrá cosas que hacer y parece que ese concepto tan extraño, a pesar de lo cotidiano, como es el tiempo, no se terminará. Quizá por eso nos mueva el tiempo que dejamos a otros. Eso que llamamos futuro en el que deseamos lo mejor para quienes queremos. Quizá sea buena idea contar con quienes no queremos o no amamos, porque el naufragio ya ha saludado a otros y a otras.
      Si no hay soluciones para sostener un mundo insostenible, nada impide que las haya para uno que sí lo sea. Quizá hayamos renunciado a utopías que son la única opción posible. Esas pequeñas embarcaciones sin los fastos de un progreso que no preguntaba hacia donde avanzábamos y que salva lo importante.
      Pero no todo el mundo tiene el mismo criterio para elegir lo importante. De todas formas, lo que sobran son propuestas y lo que faltan son voluntades. Necesitamos mas que nunca las utopías, la mirada hacia un futuro que pueda seducirnos.
      A partir de eso trazar una línea que pueda llevarnos, un camino, una estela o una transición. No hay un divorcio con lo pragmático: dejar de cavar para salir del pozo, establecer prioridades como la soberanía alimentaria y energética, organizar la socidad para garantizar lo básico... Es la economía que lleva cualquier ama de casa. La que no permitiría que el presupuesto familiar se dilapidara en apuestas de bingo, ni dejara sin lo elemental a cada uno de sus miembros.
      Siempre hay algo que decir, o algo que repetir porque también cuenta. La insistencia es a veces mas efectiva que la genialidad.
      Un abrazo

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  4. Nuevos esquemas. Necesitamos de forma urgente nuevos esquemas. Es la próxima revolución.

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    1. Es cuestión de ponerse manos a la obra.
      Un saludo

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  5. Completamente de acuerdo con " la solución" que planteas. Soy de la misma opinión, por eso sigo creyendo en las utopías y presumo de que , en parte, las practico y te confieso que es sumamente placentero. Creo que salvar lo esencial es reconfortante y debería ser " el catecismo" de una siciedad justa e igualitaria que proporcione felicidad al conjunto de individuos que la conforman. Me ha encantado tu entrada y tu comentario. Me gusta comi piensas

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