viernes, 25 de abril de 2014

Renovable no significa sostenible.







Con frecuencia, asociamos el concepto del uso de energía y recursos renovables a la sostenibilidad de nuestro modelo económico. Es desde luego condición necesaria, pero no suficiente. Decir que un recurso es renovable significa que pasado un tiempo después de su uso, el recurso vuelve a estar disponible. Para ello es necesario que los materiales usados se reciclen y que la energía invertida en el proceso proceda de una fuente renovable como nuestro Sol. Si no se reciclan los materiales o el recurso se usa a una velocidad mayor de la que se regenera, pasado un tiempo el recurso declina y se agota. A veces, ese tiempo puede abarcar varias generaciones, como ocurre en el caso del petróleo. Además de esto, en nuestro modelo productivo las diferentes fuentes de energía y recursos se hayan profundamente relacionadas en una interdependencia que eleva el riesgo de colapso del sistema si una de ellas declina y la transición a otro modelo no se realiza a tiempo. Así pues, aparte de otros factores, es una cuestión de tiempo y de escalas de tiempo. Esto nos lleva a una cuestión moral: ¿Tenemos derecho a saquear el futuro de nuestros descendientes? ¿Tenemos la obligación moral de dejar un mundo igual o mejor que el que hemos heredado para las nuevas generaciones? Porque de eso trata en definitiva la sostenibilidad, de supervivencia en el tiempo de nuestra civilización, de nuestra sociedad y de que la abundancia del presente no se consiga a costa de la escasez futura, de que los padres no vivan socavando los recursos que ya no estarán disponibles para sus hijos y de que los hijos no tengan que maldecir a sus padres.
Algunos comentarios al gráfico:
Renovable y sostenible: Tendríamos que aprender mucho de los pueblos y culturas que nuestro modelo económico ha destruido y sometido a esclavitud, de su cosmovisión y de su filosofía de vida: sobrevivir y ser felices en el intento. Lo mas cercano a renovable y sostenible es un modelo que sea también justo y solidario, la vida de los imperios está limitada por la finitud del botín. Por eso los economistas no quiere oír hablar de termodinámica. Pero no solo es necesaria la simbiosis del ser humano con la Naturaleza, también de los seres humanos entre sí. Necesitamos algo mas que ciencia, necesitamos conciencia.
Renovable pero insostenible: Pesca industrial, ganadería industrial y agricultura industrial, vitales para el ser humano y todas ellas dependientes de un flujo creciente de combustibles fósiles. La mayor parte de las energías renovables, fotovoltaica, eólica, biomasa, etc se apoyan fuertemente en combustibles fósiles además de poseer una Tasa de Retorno Energético muy baja. El crecimiento infinito en un sistema finito solo es una patraña que contradice los fundamentos de las Ciencias Físicas.
No renovable pero sostenible: En un principio podría parecer contradictorio. La solución está en no sostener nada que sea vital o imprescindible con recursos no renovables, especialmente cuando empiezan a declinar o a dar señales de agotamiento.
No renovable e insostenible: La gravedad del problema y el riesgo de un colapso cada vez mas cercano se deben, no solo a que estamos extrayendo los recursos del planeta de forma insostenible, sino que además estamos usando para ello fuentes de energía no renovables y para colmo basamos la producción de nuestros alimentos en este modelo. Después de haber atravesado el pico de producción del petróleo hemos tropezado con los límites del crecimiento a escala global. Solo quedan dos caminos: un vergonzoso canibalismo económico de ricos sobre pobres o una transición inteligente y sensata, que será mas dura cuanto mas tiempo permanezcamos indolentes. ¿Qué hay que hacer? Destinar los recursos que aún nos quedan para crear las estructuras que aseguren que las funciones imprescindibles al ser humano como la obtención y distribución de alimentos para todos se basen en recursos y energías renovables y sostenibles.


El derrumbe ya ha comenzado, pero no sabemos cuanto durará. La salida siempre ha estado ahí, pero no es una cuestión de genialidad, es mas bien una cuestión de sensatez.

7 comentarios:


  1. Voy a plantear el asunto de otra manera, a sabiendas de que con ello me gano la antipatía popular. Cuando alguien profana una tumba la gente se siente conmovida; aunque el ultrajado no pertenezca a su familia, considera un delito atroz el hecho de mancillar el nombre y la memoria de nuestros antepasados. Ahora bien, yo me pregunto: ¿guardamos la misma consideración con nuestros hijos y nietos? El muerto, en su tumba, es objeto de un sagrado respeto. Pero el que va a nacer es objeto del ninguneo sistemático de la sociedad presente. Cuando hoy contaminamos la atmósfera y destrozamos los recursos naturales, estamos escupiendo sobre la cuna del niño que va a nacer, estamos insultando la sagrada memoria de nuestros descendientes. ¿Por qué los desaparecidos merecen todo nuestro respeto y consideración y los que van a venir a sustituirnos en este proceloso mundo quedan expuestos a perderlo todo incluso antes de haber nacido? ¿El abuelo merece más honores y dignidad que el nieto? ¿Las pasadas generaciones fueron mejores, más humanas, que las venideras? Seamos consecuentes, del mismo modo que no soportamos que alguien profane las tumbas de los muertos, no permitamos que la mayoría ensucie la cuna, el aire, los alimentos de las personas que están por nacer.

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    1. No olvides que vivimos en una cultura filicida, una cultura patriarcal donde el mayor y mejor mérito que puede realizar un padre ante su señor es darle un hijo para sacrificarlo. Desde Abraham hasta el mismo Jesucristo, pasando por los jóvenes que se envían a la guerra a cumplir con el sagrado deber de ser la carne de cañón del poderoso o del Todopoderoso, según se tercie. Siendo el precio a pagar por tener la concesión de un feudo sobre la mujer. Comparado con eso, sacrificar el futuro de las nuevas generaciones, debe parecer una cuestión sin importancia.

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  2. Muy bien explicado. De cualquier forma, la intrínseca operativa de nuestro sistema económico excluye cualquier posibilidad de transición inteligente y sensata, por lo que el individuo consciente, inteligente y sensato debe prepararse para cualquier otra alternativa. Saludos.

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    1. Está claro que necesitamos otro modelo, otro sistema. La cuestión es si estamos dispuestos a morir por el sistema capitalista o estamos dispuestos a renunciar a él para poder sobrevivir.

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  3. Estoy muy de acuerdo con sus puntos de vista sobre su blog.
    gracias, puedo añadir la información de tu blog
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  4. Un artículo muy interesante. Desgraciadamente la Economía social es una cosa y los intereses económicos otra muy distinta...

    Un cordial saludo

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  5. Es importantísimo utilizar recursos de energía renovables y sostenibles, por una vida mas sana para todos y pensando en el legado que les dejamos a nuestras generaciones futuras.
    Un abrazo

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