lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuando la Ciencia no sabe, no contesta.



Hay mucha gente seducida por el tecno-optimismo y por la idea de que la ciencia puede darnos la respuesta a todas nuestras preguntas. Esto no es así. Y no me refiero a complejas teorías o modelos sobre nuestra realidad, me refiero a una pregunta sencilla que se hace cualquier estudiante o niño pequeño: ¿para qué?
Es curioso como una pregunta tan simple, ¿para qué?, puede delimitar la frontera entre conocimiento y sabiduría, entre la ciencia y las disciplinas que hacen uso de ella. Entre la herramienta y el arma, entre el bien y el mal, entre la irracionalidad y la sensatez.
Vivimos la locura de políticas sin sentido, pero respaldadas por supuestos expertos en soluciones únicas y en eufemismos grandilocuentes que no consiguen ocultar una realidad de miseria e injusticia. La economía se usa para hacer mas ricos a los ricos, la ley para garantizar los privilegios de unos pocos. Cuando se acaban los argumentos se recurre a los chivos expiatorios, a la criminalización de la pobreza y de aquellos que se atreven a denunciar el mundo de secretos y manipulaciones de los servicios de inteligencia. Una inteligencia en la que solo descubrimos la habilidad para el engaño y la ocultación de la verdad, donde la abundancia de información no nos está sirviendo para estar mejor informados, sino siniestramente manipulados.
Se ningunea y se miente a la población en general, convirtiendo a la política en el ejercicio de la desfachatez. Se gobierna "como Dios manda" y no se hace lo que se dice sino lo que a Dios y al capital se debe. Eso sí, se invoca a los votos traicionados para proclamar una legitimidad basada en la burla.

La intención de conseguir un objetivo no siempre se traduce en su consecución. No siempre que actuamos con buenas intenciones conseguimos algo bueno. No siempre que actuamos con intenciones interesadas y egoístas obtenemos el beneficio esperado. Por eso necesitamos la ciencia, porque la realidad y la verdad no se molestan en darnos cuentas de su existencia y las leyes de la Naturaleza no admiten financiación irregular ni aceptan sobornos. La teleología, la pregunta ¿para qué? y todo lo que determina objetivos, necesita que la ciencia confirme que esos objetivos entran dentro de lo posible. Por eso la economía no es, hoy por hoy, una ciencia. Pretende el crecimiento infinito a pesar de que ya nos estamos estrellando contra los límites de ese crecimiento.
No son los expertos, ni los científicos, sino los ciudadanos y la población en general quienes deben establecer los objetivos de las políticas, la búsqueda del bien común, pero sin una información veraz y una formación adecuada, la población se convierte en una masa sin brújula a merced del engaño y la ocultación del conocimientos propiciada por los poderes fácticos.

EL OBJETIVO DEL PODER
El objetivo del poder no es el conocimiento ni la verdad, el objetivo del poder es el dominio. El objetivo de la religión no es la verdad, sino el dominio de una creencia sobre todas las demás. El objetivo de la tecnología, el dominio de la Naturaleza. Los políticos piden nuestro voto para ganar, no para servir. El objetivo de la economía, del poder militar y del poder político es el dominio de unos seres humanos sobre otros. Al fin y al cabo, la política es la continuación de la guerra por "otros medios" y la economía, la continuación de la política o mas bien de su control y dominio por parte de las oligarquías. El objetivo de la ley es garantizar los privilegios de las clases dominantes. El objetivo de los medios de comunicación es distraer y confundir a la mayoría, sobre los objetivos de la minoría dominante. El objetivo del poder podría ser otro, podría ser el servicio en lugar del dominio, pero los hechos se empeñan en mostrarnos una realidad inapelable.
Asistimos en resumen, al intento del poder por presentar a la teleología como ciencia y a la ciencia como teleología, aplicando así un barniz de amoralidad sobre lo que resulta profundamente inmoral. El objetivo es antiguo: el poder se deshace de la responsabilidad por las decisiones que toma e impone, para adjudicarla a quienes las padecen. Esa es la esencia de la dictadura y del fascismo, la muerte de la democracia.

domingo, 29 de septiembre de 2013

LA BIBLIA €N PA$TA

"Cuando el hombre blanco vino, nosotros teníamos la tierra y ellos tenían la Biblia. Nos enseñaron a rezar con nuestros ojos cerrados y cuando los abrimos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia."
                                               Jommo Kenyatta, presidente de Kenya.

Neoliberalismo: Hola, ¿es la palabra de Dios?
La Biblia: Si, yo soy la Biblia, ¿qué desea?
Neoliberalismo: Cómo decirlo. Vengo en busca de... podríamos llamarlo inspiración.
La Biblia: ¿Otro cambio en el Padre Nuestro?
Neoliberalismo: No me dirá que aquello de "perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores" llenaba de entusiasmo a los mercados.
La Biblia: Bueno, el nuevo texto ha sido aprobado por la banca, he cambiado deudas por ofensas y aquí paz y después gloria. ¿alguna cosa más?
Neoliberalismo: Lo cierto es que los inversores andan un poco perdidos. Como alguien dijo, la creencia en la Biblia ha sido un capital invertido con seguridad y ha producido abundante interés... hasta ahora.
La Biblia: ¿Cuál es el problema?
Neoliberalismo: ¿Recuerda aquello de "sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra"?
Bueno, pues nos hemos reproducido como conejos, la Tierra está a reventar, ya andamos a hostias por el petróleo, el clima se está revelando y la biodiversidad la estamos conservando en fotografías. Los ricos tenemos el control de la prensa pero se nos están acabando los eufemismos.
La Biblia: Nadie ha dicho que esas fueran las instrucciones para la supervivencia de la especie humana, sino  la condición necesaria para obtener un bonito Apocalipsis. El primer jinete es la victoria, el primer jinete son ustedes victoriosos.
Neoliberalismo: ¿Me está diciendo que la profecía es cierta?
La Biblia: Todo el mundo cree que es una profecía, pero es la historia repetida de todos los imperios y de las civilizaciones colapsadas. Es lo que tiene vivir de recursos ajenos y finitos, mientras dura el saqueo todo es abundancia. Día de mucho, víspera de nada.
Neoliberalismo: ¿Y no podemos evitarlo?
La Biblia: No pueden evitar lo que ya está hecho, ni consumir lo que ya está consumido. La cuestión es si quieren cambiar lo que son, lo que hacen y lo que están dispuestos a hacer por la humanidad.
Neoliberalismo: Todo el mundo tiene que creer que Dios defiende a los ricos en esta vida y a los pobres en la otra.
La Biblia: A eso me refería precisamente. Pero es difícil engañar a tanto menesteroso.
Neoliberalismo: Bueno, lo que ocurre en esta vida pueden verlo por televisión y para comprobar lo que ocurre en la otra tienen que morirse. ¡Todos dejan la comprobación para la última hora!
La Biblia: Entonces ¿le parece bien  "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", "no se puede servir a dos señores a la vez, a Dios y al dinero"?
Neoliberalismo: No tiene algo mas... protestante.
La Biblia: Si, claro... "Es mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos"
Neoliberalismo: ¡Por Dios! No me ha entendido. Protestante, católico. Católico, protestante. Ya sabe, la redención por el trabajo y todo eso.
La Biblia: Comprendo. ¿Le parece... "al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará lo que aún le quede".
Neoliberalismo: ¡Perfecto! ¡Por el sufrimiento hacia Dios!
La Biblia: Pero tenga en cuenta que es solo una parábola.
Neoliberalismo: ¡Como si es una hipérbola! Lo que importa no es la trayectoria del golpe, lo que cuenta es el impacto.
La Biblia: ¿Y a cuantos matará ese golpe?
Neoliberalismo: ¡Pierda cuidado! Tendrá una buena cosecha de almas para poblar su "otra vida". Sin embargo lo del Papa Francisco me tiene un poco preocupado.
La Biblia: Antes de imponer la fe hay que recuperar la credibilidad.
Neoliberalismo: No conocía ese principio teológico.
La Biblia: No es un principio teológico, es una cuestión de marketing básico.
Neoliberalismo: ¿Cree que después de todo lo que estamos haciendo la verdad triunfará alguna vez?
La Biblia: Esperemos que todavía quede alguien para averiguarlo y nosotros no tengamos que asumir responsabilidades.
Neoliberalismo: Para eso están los chivos expiatorios, ya sabe, pobres, inmigrantes, excluidos, extranjeros, homosexuales, mujeres, izquierdistas...
La Biblia: ¿Invertir de nuevo en fascismo? Ya conocen ese camino, solo que esta vez no habrá energía con que reconstruir nada.
Neoliberalismo: Así que no hay salida para esta crisis.
La Biblia: No por ese camino.

PD: Recordaros que podéis traducir, reproducir o distribuir los textos y contenidos de este blog sin restricciones.

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Qué es la ciencia?

Ya hemos visto que en el futuro que nos espera lo único de lo que aún disponemos en abundancia es el conocimiento. Ante un problema de agotamiento de recursos cada vez será menos lo que poseamos y si lo que llamamos progreso tiene o ha tenido sentido alguna vez, solo nos queda un camino evolutivo: avanzar en lo que somos. Porque lo cierto es que el ser humano no es hoy mucho mas inteligente que hace mil años. Lo que nos ha traído hasta aquí, aparte de la energía abundante y los materiales con que hemos creado las estructuras tecnológicas que nos rodean, es la acumulación de conocimientos a través de siglos y milenios: la cultura.

CONOCIMIENTO Y PODER
Giordano Bruno, tras una condena de mas de 8 años de cautiverio, fue quemado vivo por la Iglesia Católica en febrero del año 1600. Su crimen fue defender la idea de la existencia de múltiples sistemas solares y la infinitud del Universo. El conocimiento estaba dictado por la autoridad, la tradición y la fe. La tortura y la muerte para quienes manifestaran cualquier disidencia, era la forma que tenía el poder vigente de imponer la costumbre y mantener la fe.
Galileo sin embargo consiguió sobrevivir a la Inquisición pero tuvo que claudicar. En términos vulgares se puede decir que su crimen fue afirmar y demostrar el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y sobre sí misma. La primera condena de la Iglesia le permitía que expresara sus teorías solo como hipótesis, en latín, un idioma culto que desconocía la gente de la calle, y le exigía que no publicara las pruebas que las demostraban. Galileo sin embargo siguió presentando las evidencias que obtenía con su telescopio. Esto le valió una segunda condena a prisión perpetua y a renegar públicamente de sus descubrimientos, ideas y demostraciones, si no quería acabar como Giordano Bruno.
A día de hoy, la Iglesia Católica aún no ha rehabilitado a Galileo. Eso significa, según el Cardenal Ratzinger (Papa Benedicto XVI retirado en febrero de 2013) que "la sentencia contra Galileo fue razonable y justa, y solo por motivos de oportunismo político se legitima su revisión".
Bien, ya sabemos lo que existía y sigue existiendo antes de que surgiera la ciencia tal y como la conocemos actualmente. Antes de la ciencia, el conocimiento al que la gente podía tener acceso estaba dictado por el poder, la población se mantenía así en un sistema de creencias mediante la eliminación sistemática de las ideas que pudieran cuestionar la versión oficial valiéndose de la censura. Se combatía a quienes se atrevían a manifestar algún tipo de disidencia mediante la tortura y el asesinato legal. Destruir lo que no se entiende o eliminar a quienes disponen de conocimientos que pueden darles una ventaja estratégica y ser menos permeables al engaño, es una constante en la historia, en los patios de colegio y en los actos inaugurales de todas las dictaduras.
Resumiendo, el conocimiento es poder y el poder siempre ha buscado el control del conocimiento. Por un lado para obtener ventaja y por otro, para ser mas eficaz en el engaño. El conocimiento como herramienta y como arma. No podemos olvidar sin embargo lo que muestran todas las fotos de gobernantes: el poder es cosa de hombres. Me temo que la testosterona sea posiblemente la mas fiel servidora de la teleología.

UNA DEFINICIÓN PARA TODOS LOS PÚBLICOS
Para quienes estén interesados en profundizar en lo que es la ciencia y los pormenores del método científico siempre tendrán la Wikipedia, aunque mas que de un solo método científico sería mas correcto hablar de métodos científicos adaptados a las diferentes disciplinas. Hay algo en común, en todos ellos: la ciencia busca la verdad pero siempre desconfía de haberla encontrado. Es lo que se llama pensamiento crítico. Aunque parezca mentira, a nuestros científicos apenas se les forma en Filosofía de la Ciencia, por lo que es bastante habitual asistir al penoso espectáculo que ofrecen algunos blogs que pretendiendo hacer divulgación científica emplean su tiempo en la cacería de magufos (personas que creen en fenómenos paranormales y ovnis) mientras que su pensamiento crítico se apaga frente a los desvaríos y manipulaciones del poder, hasta tal punto, que podrían acabar concluyendo que la causa del hambre en el mundo es la escasez de devotos de Monsanto.
Las verdades científicas son verdades expuestas siempre a la crítica y se consideran como tales mientras no se demuestre lo contrario. Así pues, algunas tienen una vida bastante efímera, y otras, como las leyes de Newton aún se siguen usando por razones prácticas, a pesar de haber sido superadas por la Teoría de la Relatividad. Hay otra característica inherente al método científico y es que las afirmaciones puedan ser comprobadas por cualquiera. Sin embargo, a día de hoy, muy pocos tienen los conocimientos y el dinero necesario para poder realizar un estudio científico de calado, el actual modelo neoliberal está enviando a nuestros científicos al exilio, mientras se asfixia mediante los recortes a la investigación pública, con lo que el poder del conocimiento queda en manos de las corporaciones y del poder económico en general, que desde luego no está interesado en promover el pensamiento crítico. Es cierto que el poder busca la verdad, pero solo para negarla a la mayoría.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Estructuras: Energía, Materia y Conocimiento

La energía es materia y la materia energía. ¿Cómo queda la Constitución de las leyes de la Naturaleza después de este descubrimiento?

ESTRUCTURAS: ENERGÍA, MATERIA y CONOCIMIENTO
Si no tenemos energía ya nos pueden sobrar conocimientos, materiales o incluso estructuras ya construidas. Nada funcionará. Con abundancia de energía, pero sin estructuras materiales con qué aprovecharla tampoco. Da igual que tengamos combustible si no tenemos vehículo para aprovecharlo. El conocimiento completa estos tres factores limitantes. Hasta que no se dispuso del conocimiento para aprovechar los combustibles fósiles de forma masiva apenas se usaron. Con estos tres elementos, energíamateria y conocimiento podemos establecer el modelo mas simple con el que describir el aprovechamiento de la energía, no solo a través de las máquinas, sino también para los seres vivos, aunque en este último caso, el conocimiento vendría dado por acumulación de información.
La simplicidad de un planteamiento no debería hacernos dudar de su potencia descriptiva. La historia del ser humano comienza con el descubrimiento del fuego. Fue la adquisición de ese conocimiento lo que le dio ventaja sobre el resto de especies al aprovechar la energía contenida en la madera aunque al principio lo hiciera sin mas estructura que una fogata. Las estructuras e infraestructuras del sistema productivo y de consumo de las sociedades modernas son desde luego mucho mas complejas pero siguen sujetas a estos mismos factores limitantes y a la degradación que conlleva estar sometidas a la Segunda Ley. Ha llevado décadas, ingentes cantidades de energía y de dinero, construir las actuales redes de transporte, hidráulicas, de telecomunicaciones, edificación y energía. También deben invertirse constantemente muchos esfuerzos en su mantenimiento. Eso significa que esta crisis energética no solo nos enfrenta a una disminución mas o menos paulatina, o mas o menos brusca, de la energía con que funciona nuestra sociedad, también a la inutilización de los medio materiales y las infraestructuras que los soportan.
A cambio la humanidad dispone de conocimientos suficientes para sobrevivir, por eso es tan importante que la mayor cantidad de gente posible sea consciente de la naturaleza del problema al que nos enfrenta la actual crisis energética. Sin embargo, lo cierto es que usamos el conocimiento como arma y no como herramienta. Cuando oímos hablar de servicios de inteligencia sabemos que es de refinamiento en el engaño y en la ocultación de la verdad, de lo que se habla. No sobrevive el mas fuerte, solo muere un poco mas tarde. No tiene sentido competir por algo que se acaba sin mayor esperanza que ser el último que quede en pie, pero si tiene sentido colaborar para vivir gestionando de forma sostenible todos los recursos renovables.

El futuro nos deparará sin duda grandes cambios. Conforme se desvanezcan los cantos de sirena que pretenden justificar lo injustificable en pos de la recuperación económica y la consabida vuelta a la senda del crecimiento, se buscarán nuevos culpables y la posibilidad de que nuestra civilización se desintegre en una interminable secuencia de guerras por los recursos, se hará dolorosamente evidente.

viernes, 9 de agosto de 2013

Materia y energía. ¿Era Einstein un genio?.

Se decía en los años posteriores a su publicación que solo un puñado de mentes preclaras podían entender la Teoría de la Relatividad. En agosto de 1945, después de que las dos primeras bombas atómicas arrasaran las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, cuyas víctimas fueron en su mayoría población civil, el mundo entero pudo comprender las consecuencias de que el ser humano (el gobierno de Estados Unidos para ser mas exactos) dispusiera de ese conocimiento . Desde entonces se han ensayado y construido armas atómicas mucho mas potentes, las centrales nucleares fueron presentadas en sociedad como la gran panacea energética y se han vendido millones de camisetas con la foto del genio Einstein y la fórmula matemática mas publicitada de la historia.
Una teoría científica con mas de un siglo aún se sigue malentendiendo, vendiéndose como la filosofía del "todo es relativo". Sin embargo, su enunciado a la vez que sencillo, resulta contundente: "Las leyes de la Física son las mismas para todos los observadores". Dicho de otra forma, no hay punto de vista (o sistema inercial) privilegiado, las leyes de la Física son el referente absoluto para todo observador. Todo es relativo... ¡a las leyes de la Física!

Solo hay algo mas rápido que un rayo de luz: ese mismo rayo de luz cuando nos dirigimos a su encuentro a toda velocidad. Eso es lo que debieron pensar Michelson y Morley cuando idearon su experimento para demostrar la existencia del éter mediante un aparato llamado interferómetro de Michelson. Buscaban un marco de referencia absoluto sobre el que definir el movimiento de los cuerpos y de la luz en el espacio. Si el éter era ese marco de referencia absoluto, entonces se podía aprovechar la velocidad de la Tierra a través suyo para, con un ingenioso sistema de espejos semitransparentes, detectar la diferencia de velocidad cuando viajamos hacia un rayo de luz, cuando nos alejamos de él o en cualquier otra dirección. El resultado fue que la velocidad de la luz es independiente del movimiento del observador.

FÁCIL DE ENTENDER, DIFÍCIL DE ACEPTAR
La velocidad es un concepto físico realmente sencillo, se trata de dos cosas muy elementales, como son el espacio, y el tiempo que tardamos en recorrerlo. Si permanecemos sentados en un banco mientras alguien se acerca hacia nosotros desde algún lugar tardaremos un tiempo en encontrarnos, pero si nos levantamos y acudimos a su encuentro, ese tiempo será menor. Esa es nuestra experiencia cotidiana. Sin embargo, si viajamos hacia un rayo de luz no tardaremos en verlo menos tiempo que si lo esperamos sin movernos. Y eso solo es posible si el tiempo se dilata. De la misma forma, si decidimos viajar en dirección contraria al rayo de luz mediremos la misma velocidad que si permanecemos inmóviles, eso solo es posible si el espacio se contrae. Es muy fácil de entender pero muy difícil de aceptar. Así pues, nada que conozcamos viaja a una velocidad superior a la de la luz, ni siquiera cuando intentamos el truco de lanzarnos a toda velocidad en su busca.
Esto contradecía todas las teorías de la época así que los científicos se pusieron a trabajar en una nueva explicación coherente con los resultados del experimento. Es la forma que tiene la ciencia para poner de acuerdo a los que buscan el conocimiento según su método: si los hechos demuestran que nuestras creencias o teorías son falsas, han de cambiarse las teorías y las creencias, en lugar de instaurar procesos inquisitoriales o la persecución de la disidencia, como ocurre en la política, la economía o la religión.

USANDO LA PRIMERA LEY
Veamos las consecuencias de que nada pueda moverse a una velocidad superior a la de la luz. Sabemos que la energía de los cuerpos que se mueven depende de dos cosas: la masa del objeto y su velocidad (mas concretamente del cuadrado de su velocidad). Necesitamos aplicar energía a un cuerpo o partícula para que aumente su velocidad, como ocurre por ejemplo con un cuerpo que cae o en un vehículo que acelera. Así, la energía que aplicamos se transforma en energía del cuerpo en movimiento o energía cinética siguiendo la Primera ley de la Termodinámica. Cuando el cuerpo o partícula al que trasmitimos energía no cambia, entonces la masa es constante y la única variable que cambia es la velocidad. En este caso, todo incremento de energía se manifiesta como un aumento de la velocidad. Antes del experimento de Michelsol y Morley se pensaba que no había límite y si aplicábamos la suficiente energía se podía superar la velocidad de la luz. Pero si la velocidad no puede aumentarse mas allá de ese límite entonces deja de ser una variable y se convierte en una cantidad constante. La energía que aplicamos a nuestra partícula, no puede destruirse así que solo puede convertirse en una sola cosa: un aumento de la masa. Y eso solo puede significar que energía y materia son la manifestación física de la misma cosa.

Y llegamos así a la misma conclusión que Einstein, a su misma fórmula, a partir de un experimento fracasado y la Primera Ley de la Termodinámica. No se pretende con ello despojar de mérito a quien hilvanó la teoría, sino mostrar que son las leyes de la Termodinámica las que aún siguen sin ser comprendidas y aceptadas en nuestro modelo económico y social.

¿GENIALIDAD U HONRADEZ?
La honradez intelectual es la genialidad de la ciencia. La Teoría de la Relatividad habría sido elaborada antes o después pues su origen está en los resultados de experimentos y de hechos objetivos y objetivables. Lo que adelantó a Einstein fue la aceptación de los hechos. Porque hay que aclarar que cuando en ciencia se habla de teoría científica nos referimos a una construcción que se adapta a datos empíricos. Nada que ver con la economía y mucho menos con la política. No es extraño que en los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, el crimen económico organizado que controla las democracias decrete con sus llamados recortes, la liquidación de la ciencia y la promoción económica de la religión como forma de control de los ciudadanos. Pero no hay quien burle a las leyes de la Naturaleza.


domingo, 17 de febrero de 2013

La Segunda Ley

Sabemos por la Primera Ley de la Termodinámica que la energía no puede destruirse, pero sin embargo, en nuestra experiencia cotidiana sabemos que la energía se gasta. La factura de la electricidad, la del gas, lo que nos cuesta el combustible del vehículo, son pruebas de ello. Pero no es igual gastar que destruir. También gastamos el agua y tampoco la destruimos en el proceso, pero una vez usada vemos que se ensucia o contamina. También observamos que si intentamos lavar una prenda de vestir limpia con agua sucia solo conseguimos que la suciedad del agua pase a la ropa. La contaminación pasa del lugar mas contaminado al que está limpio. En realidad lo que podemos limpiar con el agua no depende tanto de la cantidad total que tenemos, sino solo de aquella que tiene suficiente grado de pureza para lo que prendemos lavar. Con la energía ocurre algo parecido.
La Segunda Ley de la Termodinámica nos habla de lo único que podemos hacer con la energía: transformarla y con ello transformar la realidad. Es una ley sencilla pero pueden encontrase varios enunciados. En realidad todos son equivalentes pero ya que hay muchas formas de transformar la energía, estos enunciados se suelen elegir dependiendo del uso que le damos.
Quizá el enunciado mas general sea el siguiente:

La cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse en el tiempo.

Nosotros intentaremos explicarla de forma mas simple, siempre a partir de cosas o palabras que ya conocemos. Sabemos que no podemos crear energía ni podemos destruirla, la segunda ley nos dice lo que ocurre cuando se transforma. Como es lógico, la energía total después de una la transformación será la misma que la que existía antes, pero la segunda ley afirma que las transformaciones de energía no son perfectas y siempre se dispersa una parte, generalmente en forma de calor. Una forma sencilla de expresar la Segunda Ley podría ser:

Cuando la energía se transforma una parte de la misma se dispersa.

¿Y esto era todo? ¿Con esta simpleza vamos a demostrar que nuestro modelo económico está basado en una falacia? ¿o acaso dar sentido a la corrupción y la incertidumbre que nos desborda?
¡Tranquilidad!. Ya tenemos el hilo del que tirar para desmadejar las leyes de la Naturaleza. Por lo pronto hemos añadido un elemento que impregna nuestra existencia y todo el Universo conocido: el tiempo. Porque la Segunda Ley marca la flecha del tiempo y con ella abrimos la herida de lo irreversible. Una trasformación es un proceso que ocurre en un determinado lapso de tiempo. Si partimos de una cantidad finita de energía que se trasforma varias veces y en cada vez perdemos por dispersión una parte de la misma, podemos ordenar las trasformaciones realizadas en el tiempo y saber cual ocurrió antes y cual después. Establecemos de esta manera, las bases de la causa y el efecto. Veamos un ejemplo:
Partimos de una cantidad de energía y en cada transformación perdemos el 25% de la misma. Si realizamos varias trasformaciones, podemos ordenarlas en el tiempo de principio a fin.












Lo que se destruye en cada transformación no es la energía sino la posibilidad de volver  aprovecharla. Lo cierto es que vivimos y actuamos gracias a los flujos de energía mas que a la energía misma.
En el caso práctico de la energía de un salto de agua en una central hidroeléctrica, el primer paso será transformarla en movimiento de una turbina, después el movimiento de la turbina en electricidad, esta energía eléctrica necesitará transformaciones para adecuarla al transporte a larga distancia en las lineas de Alta Tensión... así se sucederán las transformaciones de energía hasta su uso final en los hogares y la industria. Pero en cada una de estas transformaciones perderemos una parte de la energía que ya no entrará en la transformación siguiente. Al final del proceso la totalidad de la energía se habrá gastado convertida generalmente en calor residual. Podemos deducir por tanto que cuanto mayor sea el número de transformaciones y las pérdidas en cada transformación, menor será la parte de la energía que finalmente podemos usar. Ese es uno de los motivos por los que fracasan las energías renovables. La estructura de nuestro sistema productivo y de consumo está diseñada para operar con combustibles fósiles. Es lógico y previsible que una vez que hemos atravesado el pico de producción del petróleo se alcancen cifras nunca vistas de desempleo motivadas por la degradación del sistema, pero no es aceptable que los trabajadores se enfrenten además al cinismo de gobernantes, empresarios y banqueros sin escrúpulos, que los culpan de no buscar empleo con suficiente empeño, mientras los que detentan los medios de producción bloquean cualquier atisbo de transición.

Abunda en Internet todo tipo de información sobre la llamada energía libre y gratuita. Hemos tomado tal apego a nuestros aditamentos mecánicos, ya sean vehículos automóviles o electrodomésticos, que al parecer nos resulta imposible concebir un mundo sin ellos, mucho mas que eso: negamos la posibilidad de un mundo sin  su existencia. ¿Qué quedará cuando la parafernalia tecnológica nos deje a solas con lo que somos? ¿No será acaso ese nuestro miedo?
Por lo general se presenta el problema de la energía como una conspiración y a Nikola Tesla como el mártir de la comunidad científica. Siempre ha habido y habrá conspiraciones, pero las verdades científicas no son verdades reveladas como en el caso de las religiones, son verdades refutables. No es quien expone una teoría o descubrimiento quien la demuestra, sino aquellos la comprueban. Esa es la naturaleza de la Segunda Ley, es algo que todo el mundo puede comprobar. Por supuesto que existe la energía libre y es precisamente aquella que usamos habitualmente. Por otro lado imaginemos lo que supondría disponer de tanta energía como deseáramos. Como la energía no puede destruirse, terminaríamos sobrecalentando aún mas el planeta.

lunes, 21 de enero de 2013

La Constitución de las Leyes de la Naturaleza: Termodinámica

Vivimos los preliminares de una crisis energética cuyo desenlace dista mucho de estar cercano en el tiempo. Nuestro sistema económico y social hace aguas y lejos de plantearnos que estamos ante un naufragio en toda regla la emprendemos, no sin razón, contra los políticos que nosotros mismos elegimos. Pero ¿sabemos lo que es la energía, lo que es un sistema, conocemos las leyes Naturales que rigen a ambos? Y lo que es mas importante ¿conocen nuestros políticos y economistas las implicaciones de esta crisis energética sobre la economía real y sobre las consecuencias sociales que conlleva? Abogado de 50 años. Ese es mas o menos el perfil de un político medio. La formación en ciencias no es precisamente lo que caracteriza a nuestros representantes y a la población en general. Pero para intentar un acercamiento a una percepción realista, intuitiva y a la vez rigurosa de los desafíos y consecuencias de la crisis energética, debemos partir de lo que ya conocemos. Y qué mejor manera que usar una comparación entre las leyes que rigen las sociedades y las que estructuran la Naturaleza.
Un Estado de Derecho se caracteriza entre otras cosas por disponer de una Constitución, un tratado de normas fundamentales que todos deberíamos conocer, entre otras cosas porque el desconocimiento no nos exime de la obligación de cumplirlas. Lo consideramos algo necesario para hacer gobernable una sociedad tan compleja como la nuestra. La Constitución Española tiene por ejemplo "solo" 169 artículos, muchos de los cuales tienen a su vez varios apartados.

Podríamos pensar que la Naturaleza tiene un cuerpo legislativo fundamental mucho mayor. Al fin y al cabo la gobernanza de un Universo, con millones de galaxias, con innumerables partículas y cuerpos inanimados, o la gobernanza de la propia vida en nuestro planeta Tierra con infinidad de criaturas, diferentes ecosistemas, con la tremenda diversidad de especies conocidas y desconocidas, incluyendo las sociedades humanas presentes, pasadas y futuras, parece sugerir la necesidad de una Constitución prolija y compleja.
Sin embargo en la Naturaleza, la simplicidad y la elegancia van de la mano para terminar por constituir eso que llamamos belleza. Solo dos leyes fundamentales establecen el marco y la estructura sobre las que se apoyan todas las demás: las leyes de la Termodinámica.

NO SOMOS DIOSES
Si tomamos como referencia al ser humano y las sociedades que puede constituir, las leyes de la Termodinámica se pueden resumir en tres palabras: no somos dioses, no podemos crear materia ni energía. Nadamos en un tecno-optimismo según el cual se supone que ya se inventara algo, que el mercado sustituirá las fuentes de energía que se agotan por otras, que las leyes del hombre terminarán burlando a las leyes de la Naturaleza. Ningún indicio hay de que esto pueda ocurrir. Nuestros científicos llevan años avisando de las consecuencias del cambio climático, del crash económico y societal que trae consigo el pico del petróleo, de la pérdida de biodiversidad, de la contaminación, de la superpoblación, etc. Pero al parecer nada de esto sirve frente a los imperios mediáticos.

LA PRIMERA LEY
El enunciado nos resulta familiar desde la educación general básica:

La energía no se crea ni se destruye solamente se transforma.

Siempre se hace énfasis en el hecho de que no podemos crear energía, pero si leemos bien, la primera ley nos dice que la energía ¡tampoco puede destruirse! ¿Dónde está entonces el problema energético? Nadamos literalmente en energía, la propia materia es energía condensada. Para que la temperatura media de nuestro planeta no cambie, para que el planeta no se caliente, la Tierra debe deshacerse de la misma cantidad de energía que recibe. El calentamiento global implica que durante las últimas décadas ese balance se ha desequilibrado y el sistema terrestre no consigue deshacerse de toda la energía que le llega.

Lo que la mayoría de la gente no entiende es que si la energía es tan abundante, no exista una tecnología que nos permita usar toda esa energía "libre" y muchos recurren a las mas complejas teorías conspiratorias para explicar ese desatino. Pero podemos morir de escasez en un mar de energía, de la misma manera que podemos morir de sed en medio de un océano de agua salada. Para poder comprender esta paradoja necesitamos profundizar en el conocimiento de la Segunda Ley.

lunes, 7 de enero de 2013

Leyes del hombre. Leyes de Dios. Leyes de la Naturaleza.

Con el avance del neoliberalismo económico se están imponiendo en el mundo las teocracias económicas, donde Dios y el dinero reparten dividendos y competencias. El propio sistema monetario está basado en dinero "fiat" sin respaldo material alguno, dinero respaldado tan solo por la confianza, por la fe. La disciplina económica tal y como hoy la conocemos tiene mas de religión que de ciencia. Pero los milagros económicos devuelven ahora una realidad de desastre, las burbujas estallan o se desinflan, mientras sigue el bombardeo del marketing contra todo asomo de cordura, quizá porque el suicidio duele menos que afrontar la realidad con sensatez.

LAS LEYES DEL HOMBRE
Las leyes del hombre son caprichosas. Lo que en un país puede ser un derecho, en otro puede ser un delito castigado con la pena de muerte. Ocurre por ejemplo con la homosexualidad. En algunas legislaciones se niega a la mujer el derecho a la propiedad, salvo como objeto poseído. La libertad de expresión o reunión te puede llevar a la cárcel o a la ejecución en muchos países. Con la deificación del Mercado, nuestro modelo económico establece como dogma y tabú el crecimiento económico infinito, la ley del dios por encima de la ley de la Naturaleza, la economía por encima de la termodinámica y la ley del hombre por encima de todas. Hablar de economía es como hablar de religión, es hablar de creencias y de dogmas. La desregulación de los mercados es un acto absoluto de fe y de sumisión, dejando exentos de responsabilidad a quienes mayor poder económico tienen.

LAS LEYES DE DIOS
Dios fue creado por obra y gracia de la testosterona. Nuestra precaria mente de simio se vio en la necesidad de interpretar el funcionamiento de la Naturaleza y lo hizo a partir de lo conocido, y lo mas conocido para el ser humano es el propio ser humano y el tejido social en que se desenvuelve. Cada civilización y cada cultura tiene sus propios dioses. En sus paraísos podemos encontrar cohortes de vírgenes a quien desflorar, banquetes interminables o el amor de un padre. Los infiernos sin embargo se parecen mucho mas los unos a los otros: cualquier tipo de tortura que podamos imaginar sin posibilidad siquiera de refugiarse en la muerte. El dios Mercado no podía ser menos, sus paraísos fiscales son conocidos en todo el Orbe y la destrucción a la que somete a todo el planeta nos lleva de camino al colapso de nuestra civilización.
Las leyes de Dios suelen ser la extensión de las leyes del hombre pero blindadas contra todo razonamiento. Sin embargo la fe sigue obteniéndose por los mismos medios de siempre, el miedo, el engaño y en última instancia, la eliminación de la disidencia. Es lo que termina llevando a una endogamia ideológica que genera malformaciones y con frecuencia la atrocidad.

LAS LEYES DE LA NATURALEZA
A diferencia de las leyes del hombre y las leyes de sus dioses, las leyes de la Naturaleza son insobornables. No encontramos en la Naturaleza abogados, jueces ni fiscales, no hay mazmorras ni castigo por infringirlas, no hay policía ni carceleros. No hay economistas, no hay gestores. Pero sin pensarlo demasiado, y puesto que quien no tiene otra herramienta mental que un martillo aborda todos los problemas como si fueran clavos, a través de la religión el hombre ha situado al frente de la Naturaleza a un dios todopoderoso.
Sin embargo lo que realmente diferencia  las leyes de la Naturaleza es que no pueden ser infringidas, se cumplen si o si. No hay castigo  por intentar volar, pero si te arrojas sin paracaídas desde una gran altura el resultado es bastante previsible.
Solo un mono estúpido cortaría la rama en la que se haya subido. Ese simio es el ser humano.
La ciencia sirve a los gobiernos de toda clase pero las leyes de la Naturaleza no se dejan influir por ninguno. Parece lógico pensar que todas las constituciones y gobiernos las tuviesen en cuenta, pero no es así. Vivimos bajo el dogma de que el Mercado multiplicará los panes y los peces, y que la Naturaleza solo es el necesario felpudo donde limpiarse sus pies de barro.
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